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martes, 8 de octubre de 2013

Aprender jugando. LOGOPEDIA


 ¿Qué habilidades desarrolla mi hij@ cuando juega a ser un pirata o un cocinero o…?


Cuando vemos a los niños tanto en solitario como en grupo jugando a ser piratas con un palo como espada o a dar clases a sus muñecos con un cuadro como pizarra se trata sin duda del juego simbólico.

El juego simbólico es muy importante en el desarrollo infantil porque permite a los niños adoptar los roles que deseen creando experiencias diferentes que le acercan a otra forma de pensar, de actuar, de sentir... 





Por lo tanto, esta forma de jugar:

- Estimula el desarrollo cognitivo fomentando la imaginación, la capacidad de imitación, la creatividad y el pensamiento.

- Contribuye al desarrollo del lenguaje.

- Aproxima e integra al niño en su entorno y le facilita la comprensión del mismo.

- Beneficia al desarrollo de sus capacidades sociales y emocionales.

- Favorece la representación de situaciones mentales.



Si estás interesado en saber más sobre nuestras técnicas de aprendizaje, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de poder atenderte.

lunes, 7 de octubre de 2013

Los deberes no deben ser un suplicio


Tanto en el colegio como en casa es imprescindible aumentar la #motivación de nuestros pequeños escolares. 

¿Cómo? Te damos algunas sugerencias.

Además, existen pautas para mejorar su educación #emocional como te mostramos en el anterior artículo.

5-6 años: Los deberes no deben ser un suplicio
  • Un niño seguro y confiado en sus posibilidades tiene mucho camino andado.
  • Ante los primeros fallos, o las primeras malas notas, no podemos permitir que se desmotiven pensando que fracasan repetidamente.
  • Debemos inculcarles que el error forma parte del proceso de aprendizaje, y que deben sacar partido a sus fallos y hacerlo mejor la próxima vez. Siempre debemos depositar en ellos expectativas de éxito.


Transmitir entusiasmo

  • Es importante que vivan todo lo académico como algo positivo que les va a colmar de cosas buenas.
  • Les encanta que les contemos con alegría historias de cuando nosotros éramos estudiantes.
  • Conviene que nos impliquemos en sus tareas, deberes y estudios, pero no para hacérselo nosotros, sino para que vean que de verdad nos interesa e ilusiona.


Reforzar sus #logros

  • No tenemos que felicitar solo en función del resultado.
  • Es fundamental que también reforcemos el proceso: «¡Bravo, Tomás! Estás utilizando muy bien el diccionario para hacer ese ejercicio de inglés».


Planificar su tiempo

  • A veces la falta de motivación viene porque piensan que con los deberes se les va toda la tarde y no les queda ni un rato para jugar. Si les ayudamos a organizarse bien, verán que hay tiempo para todo.
  • Les anima mucho anotar sus horarios semanales y ver que aparte de programarse su sesión de cuentas o de lectura, apuntan el cumple de su vecinito o la visita a los primos.
  • Verán que con una buena organización se puede hacer todo.


Buena actitud ante las notas

  • Si las notas son muy buenas, hay que felicitarles y no caer en la tentación de pedirles siempre más: «¡Has sacado un notable, ahora a por el sobresaliente!».
  • Está bien que vean que confiamos en ellos, pero si se sienten presionados, se desmotivarán pensando que no van a cumplir nuestras expectativas.
  • Ante las malas notas, evitemos las broncas, castigos y comentarios despectivos. Es mejor ofrecerles apoyo para remontar la situación.


No a las comparaciones

  • Debemos evitar a toda costa las comparaciones con otros niños.
  • Cada uno es como es y si de forma habitual caemos en estos comentarios, estaremos dañando seriamente su motivación y su autoestima.


Juegos

¿Quién dice que aprender es algo aburrido? Podemos jugar a ver quién sabe más palabras, quién hace mejor mentalmente sumas o quién conoce más árboles.


Contratos divertidos

  • Si no hay forma de que se pongan con ilusión a hacer sus tareas, podemos establecer pactos en forma de contratos divertidos. Por ejemplo: durante una semana pegamos en una ficha que hemos hecho juntos un gomet con una sonrisa por cada día que hace sus tareas y en el tiempo fijado. Al acabar la semana, contamos los gomets y establemos un premio según el número que hayan conseguido.
  • Intentemos que las recompensas no sean solo regalos materiales; pueden ser ir al cine, cocinar su dulce favorito o montar el Scalextric el domingo. 

  • Si quieres más información sobre técnicas de estudio y aprendizaje, no dudes en ponerte en contacto con nosotros

  • Fuente: Serpadres.es